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Por un mal diagnóstico médico, estuvo 43 años sin poder caminar

El hombre aseguró que no guarda rencor a los médicos. "Sólo quiero aprovechar mi vida".
Por Telefe Noticias

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Internacionales: Por un mal diagnóstico médico, estuvo 43 años sin poder caminar

Rufino Borrego, un portugués de de 61 años pasó 43 en una silla de ruedas por un error médico al ser diagnosticado y pudo volver a caminar cuando le prescribieron un medicamento diferente.

A los 13 años, los médicos del hospital Santa Maria en Lisboa le diagnosticaron una distrofia muscular incurable que le impedía movilizarse a pie.

Más de cuatro décadas después, la hermana de Borrego se atendió con la neuróloga Teresinha Evangelista por un cuadro menos severo de miastenia congénita, que se trata con un medicamento llamado salbutamol, usado comúnmente en inhaladores para el asma.

La familiar de Rufino le comentó a la doctora sobre su hermano y Evangelista le pidió que lo llevara para una consulta, lo que ocurrió dos semanas más tarde.

"El cuadro clínico era muy característico. Había mucha fluctuación en la función motora", explicó la neuróloga.

La miastenia es una enfermedad caracterizada por altibajos marcados, según BBC Mundo. El paciente no puede contraer los músculos en forma debida.

En cambio, la distrofia muscular incluye una serie de enfermedades genéticas que causan degeneración progresiva de los músculos esqueléticos y pérdida del tejido muscular, que empeora con el tiempo.

A partir de los estudios, la neuróloga corrigió el diagnóstico de Rufino y le recetó el medicamento correspondiente.

Una celebridad en el pueblo

Borrego comenzó a recuperarse rápidamente y, tras dejar la silla de ruedas, uno de los primeros paseos fue al café de su barrio en el pueblo de Alandroal, en el sureste de Portugal.

"Pensamos que era un milagro", dijo el dueño del local Manuel Melao al Jornal de Noticias.

De acuerdo con ese medio, Rufino es prácticamente una celebridad en la zona. Allí muchos lo conocen como el hombre "que tomó el medicamento para el asma y saltó enseguida de la silla de ruedas".

Cuando la prensa local consultó a Borrego si guardaba rencor por el error de diagnóstico en los años 60, el hombre señaló que "el hospital Santa María no tenía la culpa" ya que "la miastenia era una enfermedad casi desconocida en esa época".

"Sólo quiero aprovechar mi vida", señaló.