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Un psiquiatra forense inventó el termómetro de la maldad
El psiquiatra forense Michael Welner es un doctor famoso y polémico en su especialidad. Suele participar como perito en muchos juicios, casi siempre a favor de la acusación. Se le conoce por afirmar que algunos de los criminales más crueles y mediáticos de las últimas dos décadas están cuerdos. Que la maldad no está sujeta a la locura como muchos intentan argumentar.
Todo empezó cuando este psiquiatra se dio cuenta de algunas de las incongruencias del sistema judicial de Estados Unidos:
¿Por qué algunos crímenes son calificados como más terribles que otros? ¿En qué se basa un juez para determinar que algo se ha cometido con alevosía? ¿Qué son, en realidad, las circunstancias agravantes?
El lenguaje judicial norteamericano diferencia crímenes con palabras como: atroz, cruel, vil y depravado. Estas palabras vagas, y expresiones como "crueldad extrema" o "particularmente vicioso" son pronunciadas por muchos jueces cuando alargan las sentencias o condenan a muerte.
La maldad, mal medida y cuantificada, decide sobre la libertad de miles de presos en su país.
Debido a que todos somos humanos, y los jueces y jurados también lo son, Welner sostiene que lo que él llama el "Índice de la Depravación" es necesario para valorar los actos malvados sin que las vísceras ni los sentimientos intervengan.
El termómetro Welner
Después de una exhaustiva investigación de cientos de casos, Welner y su equipo consiguieron hacer una categorización de 25 elementos que indicarían que un crimen es depravado o malvado.
Por ejemplo: agonía prolongada de la víctima, tortura psicológica, la búsqueda de la fama o convencer a otros de participar en el crimen.
Además de la investigación de casos y las entrevistas con otros psiquiatras y criminólogos, Welner y su equipo están utilizando una encuesta.
A través de la web oficial del Índice de Depravación, cualquier persona puede calificar la maldad de una serie de crímenes. Sólo se tarda media hora en hacerlo. Más de 40.000 personas ya participaron de este estudio que pretende valorar el sentido común y la sabiduría colectiva.
Se espera que a finales de año, el equipo valide todos los datos recopilados y este termómetro de la maldad pueda empezar a ser consultado y utilizado en procedimientos penales.
La intención de Welner es mejorar el sistema judicial, aliviar el hacinamiento de las prisiones, ayudar a discernir qué presos merecen una libertad anticipada y cuáles no.
El Índice de Depravación también serviría para luchar contra el racismo: Welner sabe que en Estados Unidos las personas negras reciben sentencias más largas que las blancas debido a los prejuicios raciales.
Sin embargo Welner y su equipo se enfrentan ahora a buena parte de la Academia y a toneladas de escepticismo. Pero algo es seguro, este forense está tratando de dar un paso hacia una justicia más justa, por redundante que suene. El punto será entender si su herramienta sirve o no para tal propósito.