La Cámara de Diputados conmemoró 30 años del cupo femenino, una ley que estableció un piso mínimo del 30% de representación de mujeres en las listas partidarias para cargos electivos, para acceder a las bancas del Congreso.
“El cupo fue un hito en la historia de las mujeres porque eso desencadenó un proceso que cambió toda la estructura jurídica del país”, recordó Marcela Durrieu, quien participó de ese hito y destacó el logro de esa ley sin importar las pertenencias políticas.
Además de Durrieu, las ex legisladoras Norma Allegrone, Marcela Durrieu, Virginia Franganillo, Silvia Gallego, Liliana Gurdulich, Juliana Marino, Cristina Zuccardi, Irma Roy, María Teresa Morini, Florentina Gómez Miranda, Ángela Sureda, Mabel Marelli, fueron otras de las presentes y homenajeadas.
El acto se llevó adelante en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara baja y estuvo organizado por la Dirección General de Igualdad, el Departamento de Géneros y Diversidad Sexual, y la Dirección General de Cultura.
Sobre el inicio, hijas y nietas de las protagonistas del cupo recrearon sobre el escenario los discursos de la sanción de esa ley, además se pudieron ver recopilaciones de archivos audiovisuales, cuadros y fotografías de ese momento.
En el cierre, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, dirigió una palabras de reflexión hacia los presentes: “La ley de cupo fue hija del voto femenino y fue madre de la paridad, y creo que la paridad será madre de otra incorporación de derechos a lo largo de los próximos años, porque no caben dudas que vivimos en el siglo de las mujeres y tenemos que construir una sociedad de iguales, y eso se logra cuando cada uno de nosotros- sin importar el sexo- tiene las mismas oportunidades, las mismas responsabilidades pero los mismos derechos”.
El 6 y 7 de noviembre de 1991, con 140 votos a favor, 7 en contra y 3 abstenciones, fue sancionada la Ley 24.012 de “cuotas” o de “cupo femenino", lo que permitió un avance en la conquista de derechos políticos de las mujeres.
Según relatos de las protagonistas, “desde las 9 de la mañana ya había mujeres rondando el palacio. Las galerías del recinto estaban repletas de activistas de partidos políticos y organizaciones de distintos rincones del país. El Congreso estaba tomado por mujeres, y las calles también”.