El Gobierno restituyó a las Fuerzas Armadas la potestad para realizar tareas de contrainteligencia militar, tras derogar una resolución vigente desde 2006 que proscribía esas funciones.
Según informó el diario La Nación, el Gobierno de Javier Milei argumentó que la normativa anterior había generado "vulnerabilidades" frente a operaciones externas, y sostuvo que la reforma busca modernizar el sistema de defensa.
La medida busca adaptar el sistema argentino a las amenazas actuales vinculadas al terrorismo, la ciberguerra, el espionaje extranjero y las operaciones híbridas.
Asimismo, mantiene las prohibiciones sobre tareas de inteligencia vinculadas a organizaciones políticas, sociales o sindicales y actividades ajenas a la defensa nacional.
La resolución reorganiza el Sistema de Inteligencia de Defensa (SIDEF) y vuelve a integrar las funciones de inteligencia y contrainteligencia militar, separadas durante el kirchnerismo bajo una doctrina que, según el oficialismo, debilitó las capacidades defensivas del país.
Uno de los cambios centrales establece que la contrainteligencia militar pasará a depender del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, fortaleciendo la conducción conjunta del sistema.
El SIDEF quedará integrado por:
La Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto
Inteligencia del Ejército
Inteligencia de la Armada
Inteligencia de la Fuerza Aérea
El Gobierno aclara que no habilita espionaje interno
Uno de los puntos centrales de la resolución es que mantiene vigentes todas las restricciones legales vinculadas al espionaje interno.
El texto prohíbe expresamente:
- Investigar actividades políticas
- Realizar tareas sobre organizaciones sociales o sindicales
- Obtener información por motivos ideológicos, religiosos o partidarios
- Influir sobre la situación institucional del país
Desde Defensa remarcan que el objetivo exclusivo es fortalecer las capacidades frente a amenazas externas.