El expresidente, Alberto Fernández, culpó directamente a Javier Milei de su causa por violencia de género y denunció una operación del gobierno actual para convertirlo en un "golpeador de mujeres".
"Me convirtieron falsamente en un golpeador de mujeres y bon vivant. Creo que es una operación impresionante que hizo Milei con la anuencia de alguien cerca mío", expresó en diálogo con Radio Splendid.
A la hora de responder quiénes dentro del peronismo podrían haber impulsado esas denuncias, Alberto respondió: “Es tan enorme el daño que se está haciendo que, como peronista, no tengo ganas de pasarle cuentas a nadie porque necesitamos recomponernos como fuerza y volver a reconstruir un diálogo con la sociedad, que hemos perdido".
En la misma charla, Fernández habló de Donald Trump. Lo definió como un "enloquecido" y "desatado" y lo diferenció de su primer gobierno en donde, a pesar de las distancias ideológicas, mantuvo un perfil menos beligerante.
En la misma línea, Fernández recordó la interacción que mantuvo con el mandatario estadounidense, durante su gestión, y la calificó como una relación "respetuosa, pero distante", debido al apoyo explícito de Trump al gobierno de Mauricio Macri.
“En ese período, no había intervenido ni promovido ninguna guerra y mantenía un vínculo muy cercano a (Vladimir) Putin, el escenario actual es distinto. No era el Trump enloquecido que vemos hoy en día, que dice ‘yo gobierno Venezuela, yo me compro Groenlandia, o si México y Colombia no se ponen en caja, entonces tendré que actuar’. Prueba ver hasta dónde asusta y retrocede si encuentra posiciones firmes enfrente", sostuvo.
Con respecto a la política exterior de Milei, indicó que el Presidente de la Nación, “nos pone en el peor de los lugares", criticó el alineamiento "absoluto y total" que mantiene con Estados Unidos e Israel y lamentó la decisión de rechazar el ingreso a los BRICS, al que consideró "un logro de la diplomacia argentina": “Es algo sin precedentes".
Para finalizar, señaló que los BRICS, que representan “el 44% de la humanidad y casi el 39% del PBI global, superan al G7”, y su rechazo fue una medida "ideológica y política" en detrimento de los intereses nacionales.