La jornada no laboral del 27 de junio, que se instauró en 2014, cayó este año un sábado y la administración bonaerense no lo trasladó al siguiente día hábil como pretendía el gremio.
El argumento oficial es que el texto de la ley que lo dispuso no dice nada de que los festejos deban ser cambiados de día en caso de caer en un fin de semana, pero el gremio hizo esa interpretación y pidió su cumplimiento. Ante la negativa del gobierno de Scioli se dispuso un paro de actividades.
El otro gremio de los estatales, ATE, no se sumó a la protesta.