Política
Patricia Bullrich: "Ha habido mucha connivencia entre la dirigencia del fútbol y las barras bravas"
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, resaltó este martes que en el fútbol "ha habido mucha connivencia entre la dirigencia y las barras bravas", al defender el proyecto de ley con la cual el gobierno busca "terminar con las barras bravas" en espectáculos deportivos, ante el plenario de las comisiones de Justicia y Asuntos Penales, de Deporte y de Seguridad Interior y Narcotráfico del Senado.
Al defender la iniciativa, Bullrich indicó que la intención del Gobierno es "terminar con las barra bravas", tras indicar que esos grupos a través de la violencia fueron creciendo con el correr del tiempo en su influencia y "se van involucrando en delitos de mayor complejidad" y con "el manejo de dinero proveniente de distintos ilícitos que estamos persiguiendo".
Luego de aclarar se trata de "un régimen penal especial para el fútbol", sostuvo que "lo hemos puesto en el fútbol por un tema muy concreto: es el deporte que genera el mayor nivel de dinero de todo el deporte", para recordar que "en el mundo el fútbol mueve el cuarenta por ciento (del dinero) de todos los deportes" y que atrae a la mayor concurrencia de público, sólo "en 2014 movilizó a más de seis millones de espectadores".
Durante el encuentro con los senadores, realizado en el salón Illia de la Cámara Alta, la funcionaria detalló que la propuesta busca terminar "con el delito que cometen las barras bravas en los estados de fútbol y sus alrededores" y generar "el desfinanciamiento de estos grupos", los que por "el dominio territorial generan homicidios".
Tras reseñar que, inclusive los hechos de violencias se ampliaron con los años, y ahora "no sólo entre barra bravas de distintos clubes, sino también en los interiores de estas barras bravas por el fruto económico que genera ser el jefe", dijo que además se busca eliminar no sólo el control de esos vándalos en los estadios "sino también en todos los alrededores, y con los negocios que manejan de manera monopólica", como la reventa de entradas y los estacionamientos.
"Ha habido mucha connivencia entre los dirigentes y las barras bravas", advirtió Bullrich y recordó que, siendo diputada y cuando el año último se trató un proyecto para combatir la violencia en el fútbol, "todos los días los clubes nos corrían un poquito más" los alcances de la norma, de tal forma, que después de "veinte reuniones con todos los clubes" la ley no se pudo votar.
Por eso, aseveró: "Esta ley no se la mostramos a nadie, a ningún dirigente de club, esta ley es una decisión de senadores y los diputados", porque de esa manera se evita que la dirigencia futbolística diga que después recibe presiones de partes de los barras por ejemplo por el tema del derecho de admisión en los estadios.
Por eso Bullrich, agregó: "El derecho de admisión (con esta norma) no la tienen más los clubes. Lo tiene el Estado. Nos hacemos cargo de ponerlos en las lista. Y el club puede decir, señor, lo puso el Estado nacional, vaya y quéjese al ministerio de Seguridad".
Al reseñar otros puntos del proyecto, señaló que quien dé "una entrada gratis" a un barra tendrá "una sanción penal" y que el control de los estacionamientos estarán en manos "del Estado en su conformación nacional o en su conformación provincial".
Además el nuevo régimen se aplicará a "espectáculos futbolísticos nacionales, internacionales, amistosos y entrenamientos" y los delitos cometidos en el ámbito de un estadio de fútbol será considerado como agravante y tendrá "incremento de la pena", como considerar una conducta que se realiza en presencia de "terceros que están en situación de desprotección".
"Vamos a unificar todo esto en un registro nacional", para tener un control efectivo de los infractores, señaló y aplicar "el concepto de reincidencia" para agravar las penas en el caso "de la persona que quiera violar la legislación vigente".
También precisó que se incluyeron dos elementos a la norma: "la exclusión del juicio abreviado", dado que "en este caso una parte toda la población sufre el problema y del otro lado hay un barra o un delincuente que sabe perfectamente que está generando una conducta ilícita".
Además, hace una nueva tipificación de la figura de la barra brava como "grupo" en lugar de asociación ilícita, algo que por momentos es difícil de probar, y puso como ejemplo que desde 1987 cuando se aprobó la ley De la Rúa, "sólo hubo ochenta condenas", entre otros puntos.
De todos modos, Bullrich se manifestó propensa a aceptar cambios en la propuesta del Gobierno, cuando algunos senadores de oposición plantearon cuestiones sobre el tema de elevar el caso de una contravención a la categoría de delito penal o la supresión del beneficio de la probation para los delitos cometidos en canchas de fútbol o los montos de los multas a aplicar a los clubes o la forma en que los estados provinciales puedan adherir a la ley.