Bauer oficializó su dimisión en la noche del miércoles a través de una extensa carta en la que recuerda "10 años de intenso trabajo colectivo, años de diseño, puesta en funcionamiento, ajustes, correcciones y vuelta a seguir adelante en la creación de un nuevo sistema público de comunicación".
En otro tramo del texto manifestó su "sorpresa" al escuchar en una entrevista "al propio presidente electo Mauricio Macri, a quien de corazón le deseo que Dios lo ilumine y tenga el mayor de los éxitos en su futuro gobierno, manifestar que yo estaba agarrado al sillón y que debía renunciar por un lado, por mi condición de militante, y por otro por carecer de condiciones de técnico profesional para ejercer el cargo".
Al respecto, recordó que su “formación técnica y profesional, mis estudios y mis títulos, mi carrera de cineasta, los múltiples premios obtenidos en los festivales del mundo entero y mi desempeño en la construcción desde cero de canales de televisión como Encuentro, por solo mencionar un ejemplo, queda demostrado que su juicio sobre mi capacidad no tiene nada que ver con la realidad”.
La renuncia de Bauer se suma a la del titular del Banco Central, Alejandro Vanoli, presentada este miércoles, en circunstancias parecidas porque también tenía un mandato vigente.
Los otros dos casos en los que la administración entrante habìa puesto los ojos son los de la procuradora general Alejandra Gils Carbó, y de Martín Sabbatella, titular del AFSCA.
El caso de la procuradora sería el más difícil de concretar porque su mandato es vitalicio y según el artículo 76 de la ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal, solo puede ser removida por los causales y el procedimiento establecido en los artículos 53 y 59 de la Constitución Nacional, es decir, un juicio político.
En el caso de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) a cargo de Martín Sabbatella, el cargo también vence en 2017, pero desde el macrismo se anticipa que existen vericuetos legales apra alejarlo del cargo o forzar su renuncia.