Conmoción en Rosario: una maestra apareció muerta y esposada en una comisaría

A partir de ese momento, nadie supo nada de ella, hasta que fue a las 21.15 en una comisaría. Se cree que para denunciar un intento de robo. Una hora y media más tarde, a las 22.45, la mujer fue encontrada sin vida esposada en un cuarto de la dependencia policial.

Actualidad: Conmoción en Rosario: una maestra apareció muerta y esposada en una comisaría

Rosario está conmocionada por la muerte de María de los Ángeles París, una bibliotecaria de 45 años. El pasado 3 de mayo salió de uno de los establecimientos educativos, pasó por un supermercado, dialogó con una pareja amiga que se encontró en el camino y se tomó un taxi hacia la zona sur de la ciudad.

A partir de ese momento, nadie supo nada de ella, hasta que fue a las 21.15 en una comisaría. Se cree que para denunciar un intento de robo. Una hora y media más tarde, a las 22.45, la mujer fue encontrada sin vida esposada en un cuarto de la dependencia policial.

El relato policial indica que entró muy alterada la Comisaría 10, que hubo un altercado con los agentes, que la mujer salió a la calle en medio de un "brote psicótico" y que fue esposada y encerrada en una habitación en pos de calmarla. Al poco tiempo, siempre según la versión oficial, su crisis se agudizó por lo que se decidió llamar al servicio de emergencia. Cuando llegaron los médicos, María de los Ángeles ya no respiraba.

La investigación está en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Luis Schiappa Pietra, quien confirmó que la autopsia determinó que la causa del fallecimiento se debió a un paro cardiorrespiratorio. El examen arrojó escoriaciones menores sin "la entidad relevante" para causar un homicidio, por lo que esa calificación empieza a perder fuerza, según explicó el funcionario judicial.

La familia y los colegas de la docente descreen por completo de la versión policial. La describieron como una mujer "tranquila y muy sensible", sin antecedente alguno de alteración mental o emocional.

Fuente: Clarín