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Desanimada por el asesinato de su esposo, el Papa Francisco le pidió que no claudique
El asesinato de Héctor Cornalis ganó repercusión luego de los escabrosos detalles que se difundieron y que resultan fundamentales para conocer el trasfondo del hecho. Las investigaciones arrojan que un ex compañero de la cooperativa en la que se desempeñaba fue quien organizó el crimen: tres personas habrían sido quienes lo secuestraron y mataron. Actualmente está detenido el autor intelectual del hecho y dos materiales.
En diálogo con Buen Santa Fe, Patricia Suppo, viuda de Cornalis, se refirió al momento que atraviesa como así también a cómo se desarrolla la investigación. “Estamos con mucho dolor y bronca. Tuvimos la mala suerte de cruzarnos con esta gente tan mala que no sabíamos que era así. Estamos tratando de no bajar los brazos para que haya justicia: ya hay tres detenidos, pero faltan todavía”, comenzó diciendo.
Con respecto al móvil del hecho, puntualizó en que “era por el robo”. Y profundizó: “La persona que planificó todo esto era un ex socio de la cooperativa, desvinculado porque varias veces había cometido ilícitos en perjuicio de la cooperativa. Él sabía los movimientos que había. El móvil fue el robo. Ellos cuando lo interceptan a Héctor lo primero que le dicen es que vienen a casa: no sabían que el dinero estaba en el auto. Lo golpean de tal forma que lo desvanecen, no tiene tiempo a decir que el dinero estaba en el auto. Se llevaron la vida de Héctor”.
En el momento de dolor que atraviesan, reveló un hecho particular. “El domingo pasado a la mañana, un poquito antes de las 11, me llama un número privado. Lo atendí enseguida, no pensé. Me dicen ‘Yo soy el Papa Francisco, no es broma’. Me dice que una compañera mía, a través de una carta, le pidió que rece por nosotros. Me dijo que intentó dos veces comunicarse y no había podido. Hablamos cinco minutos más o menos, hablé muy poco porque no me salían las palabras”.
“Me siguen resonando sus palabras: me dijo que rezaba por nuestra familia e hijos. Me dijo que tengamos fuerza, que sigamos pidiendo justicia y que era increíble que en un pueblo tan chiquito pasen estas cosas”, añadió.
En este sentido, manifestó lo que representó el llamado del Papa. “Veníamos de una semana donde habíamos bajado los brazos. Estábamos desanimadas, se había ido la bronca y llegó el dolor. Yo agarré Covid y estábamos aisladas las tres. El llamado del Papa fue un soplo de energía. Sentimos que Héctor nos está diciendo que no bajemos los brazos”.
Por otro lado, Suppo manifestó la compañía de parte de la comunidad a través de movilizaciones. “Esta es la cuarta marcha, no tenemos palabras para agradecer el acompañamiento y el amor que nos hacen sentir. Sentimos que la gente está a la par nuestra sufriendo por nosotros. Son ellos los que organizan espontáneamente y después nos avisan a nosotros. Eso habla de lo que fue Héctor: una persona muy querida que nunca le hizo mal a nadie”.
“Nos llegaban mensajes de gente que ni conocía. Héctor no trataba mal a nadie, por eso la reacción de la gente. El sábado la gente repartió folletos y el domingo también. Agradecidos al pueblo. Tenemos que seguir hasta que pague el último. Todavía faltan detener: que cumplan una cadena perpetua todos, eso es lo que queremos”, cerró Suppo.