Pese a que la presencialidad se encontraba restringida, durante el 2020 los alumnos de la Escuela Alem de la ciudad de Santa Fe se las ingeniaron para elaborar un dispositivo pensando justamente en el retorno a las aulas: generaron una herramienta que mide temperatura y expande alcohol en gel. Ante el buen funcionamiento de este mecanismo, van por más. Así lo contó Federico Leibovich, profesor de la institución, en diálogo con Buen Santa Fe.
"Eso fue un proyecto realizado durante la cuarentena: fue el desafío más grande. Viendo las problemáticas que los interpelaban en 2020, y que en algún momento íbamos a volver a la presencialidad, decidieron innovar en la forma de trabajar. Mejorar los dispositivos que ya existían: censar temperatura a través de la voz y permite ingresar al establecimiento de acuerdo a ella. Si es menor, dispensa alcohol en gel", comenzó diciendo Leibovich.
Además, se refirió a su rol en la elaboración de esta herramienta. "Estuvimos un par de meses. En un momento donde teníamos que armar este dispositivo, tuve que salir a repartir a las casas de los alumnos partes de este aparato: fue más complicado que si hubiese sido presencialidad. Programamos juntos a través de la virtualidad: llegamos a este dispositivo que costó, pero quedó bastante lindo".

También destacó la importancia de que la idea se haya concretado a través de la virtualidad. "Es lo más innovador de esto. Es el doble desafiante que hacerlo de manera presencial. Coordinar con los chicos, realizar la programación en conjunto y luego mi rol, de aportar ideas, aunque el dispositivo quedó como ellos querían. Lo más difícil era tener que armarlo para que quede esto que quedó".
A partir del buen funcionamiento, Leibovich contó que piensan en nuevas proyecciones. "Ahora estamos trabajando con problemáticas que a los chicos los interpelan: el Covid sigue estando en boca de todos. Los chicos quieren desarrollar un sensor de para controlar las partículas de dióxido de carbono que hay en un ambiente cerrado. La idea es hacer algo más portátil, económico para poner uno en cada aula para que nos avisen cuando haya demasiado dióxido de carbono y haya que ventilar. Medir el dióxido de carbono es una buena medida para saber si el lugar necesita ventilación o no".
Por otro lado, se refirió a la metodología de funcionamiento del institución. "Lo más desafiante para la escuela es la organización de burbujas. Son grupos reducidos, todos con barbijos. Eso redujo la carga horaria, tienen recreos más largos, pero dentro de todo a los vínculos que se logra es fundamental: el año pasado no se pudo lograr. Si bien se logró este proyecto, en la presencialidad los vínculos que se logran son distintos y fundamentales".
"La idea es trabajar con proyectos que a ellos los movilicen. Si bien veníamos trabajando con programación y robótica, nosotros representamos a Santa Fe en una competencia y fue fundamental. Casi cualquier cosa que proponemos resulta movilizadora: los chicos quieren participar todo el tiempo. A nosotros nos sirve un montón. Apuntamos al desarrollo y la programación", cerró.