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“Estoy harta de no poder elegir qué ponerme": el descargo de una joven que se viralizó en las redes
Brenda Mato tiene 26 años, es actriz y modelo de talles grandes y también una “activista del cuerpo”, tal como ella misma se define en su perfil de Facebook. Allí compartió una foto donde se la puede ver desnuda sosteniendo un cartel con un mensaje que se viralizó en las redes: “No tengo que ponerme”.
La joven, que hace dos años fue elegida por la organización Endangered Bodies Internacional (Cuerpos en riesgo de extinción), para ser la cara de la campaña en Argentina, reclamó por el cumplimiento de la Ley Nº 3.330, de Existencia de Talles, que fue reglamentada en el 2012, y obliga a los comercios de Capital Federal a ofrecer un mínimo de ocho talles.

Brenda contó que días atrás que fue a un shopping y expresó su disgustó al encontrar en los comercios solo prendas XS y S. “Les juro que no les miento. Y mi nivel de ira rebalsó cuando una de las remeras hablaba de ‘mujeres reales‘. Qué frase de mierda”, escribió. “Estoy harta de no poder elegir qué ponerme. Es frustrante. Quiero poder elegir. Quiero vestirme como se me antoja y no como puedo”, sostuvo.
Por medio de un video, la joven explicó que decidió subir la imagen como una manera de “queja”. Brenda relató que fue a lugares conocidos donde suele comprarse ropa, y que ese día quiso aprovechar que había rebajas. “Fui a marcas donde suelo comprarme ropa, donde sé que puedo conseguir, pero me fui triste y sorprendida”.
La modelo "extra large" –que en el 2015 se convirtió en la impulsora de un proyecto para que Facebook elimine de sus estados emocionales el 'me siento gorda' y el 'me siento fea'– defendió el trabajo de los diseñadores independientes, y explicó el porqué de su reclamo a las marcas de ropa. “Quiero mi derecho de pasar por un local, ver una prenda que me gusta y comprármela. No soy una persona que se desespera por pertenecer”, sostuvo.

Luego en otra parte del video se dirigió a aquellos que le recomendaron hacer dieta o ir al gimnasio. “Me desayuné cientos de comentarios iguales. No me entra la ropa: dieta y gimnasio. Se me rompió una uña: dieta y gimnasio”, ironizó.
“Me parece que el descenso de peso depende de cada uno. La salud es algo personal. No sé de dónde sacan que no voy al gimnasio o no hago actividad física. Ahí es cuando uno se da cuenta de cuáles son las críticas constructivas. Me parece absurdo que seamos nosotros quiénes tengamos que hacer un esfuerzo para amoldar nuestros cuerpos. Lo importante es resaltar las diferencias y disfrutarlas, que es lo que nos hace lindos”.
"Es absurdo tener que hacer un esfuerzo para amoldar nuestros cuerpos. Lo importante es resaltar las diferencias y disfrutarlas, es lo que nos hace lindos"
Brenda pidió respetar las decisiones de cada persona. “No tengo intenciones en este momento de plantear un descenso de peso. Soy responsable de mi cuerpo. No tengo ningún problema de salud”. Y continuó: “Si yo hoy no me amara a mí misma, el hecho de bajar de peso no me haría automáticamente amarme. Nada me asegura que el día en que yo sea lo suficientemente flaca para ser aceptada por la sociedad yo me acepte a mí misma. Y sí soy consciente de que hoy en día con el cuerpo que tengo me amo a mí misma. Aprendí a respetarme y a valorarme”.
La joven opinó que “está bueno preocuparse por estar saludable”, pero no “enloquecernos”. “Muchas veces nos quieren hacer entrar en cosas que no tienen lógica con nuestros cuerpos”, consideró. Por último expresó: “Creo que cuando uno entiende un montón de cosas se da cuenta que necesita cada vez menos del afuera. Somos seres humanos, necesitamos aceptación. La opinión que más vale es la propia. Aceptarse no es quererse, pero aceptarse es un gran paso”.
En diálogo con Telefe Noticias, Brenda -que es modelo de talles grandes desde 2013- dijo que no imaginó la repercusión que alcanzó la publicación, y contó que recibió comentarios de hombres y mujeres de todos los talles. “Eso nos da la pauta de que realmente es un problema más grande que algo personal. Entiendo que en época de rebaja no voy a encontrar, pero muchas estábamos yendo a buscar lo mismo”.
Por último concluyó: “Es un problema real, no es un tema de un solo cuerpo, es una queja generalizada. Esto tiene que ser el puntapié de un llamado a la industria para que se dé cuenta cuál es el pedido de los consumidores. Tenemos derecho a elegir y comprar lo que nos gusta y que a los vendedores les vaya bien”.