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Femicidio en Monte Grande: su ex entró a su casa y la mató de 18 puñaladas
Mónica Haydee Acosta, de 39 años, madre de tres hijas, fue asesinada en la madrugada del sábado de un corte en el cuello y 43 puñaladas dentro su vivienda de Monte Grande.
El cuerpo ensangrentado fue hallado por sus hijas de 5 y 11 años cuando regresaron junto a su padre.
“Me desesperé y les pedí que se quedaran afuera e ingresé yo. En la habitación la encontré fallecida: estaba en el piso con una gran mancha de sangre que cubría parte de su rostro. En la cama había una cuchilla de mango blanco”, contó Enrique Guillermo Musso al diario Clarín, que esa mañana estaba regresando a sus hijas a la casa de la madre.
Por el femicidio ayer detuvieron a Diego Arnaldo Perrone (42), quien fue la última pareja de la víctima.
Musso le había hecho tres denuncias a Perrone, quien ya tendría antecedentes penales. “Dos por agresiones verbales hacia mí y una por pegarle a mi hija cuando tenía 4 años. Por esto, tenía una perimetral y no podía acercarse ni a las nenas ni a mí”, resume Musso.
Perrone estuvo en pareja con la víctima desde agosto de 2014 hasta noviembre del año pasado. Según Musso, la restricción de acercamiento que comenzó a aplicarse a fines del años pasado, fue el disparador para que Acosta terminara la relación con el hombre acusado de matarla. “Ella siempre lo defendía y nunca lo denunció”, sigue Musso. Según Sofía, la hija mayor de la víctima, su madre aseguraba que él iba a cambiar. "Cuando tenía golpes, decía que la habia mordido un perro. Y hasta se hizo flequillo para tapar una marca en la frente”.
La noche del viernes, Acosta estaba sola en su casa de Mariano Moreno al 800, en Monte Grande. “Mis hijas se habían quedado a dormir conmigo y Sofía estaba en lo del novio. Al parecer, Perrone llegó en un remís (un Duna beige) a lo de Mónica y le pidió al chofer que lo buscara a las tres horas”, dice Musso. Y agrega: “Eso pasó entre las 12 y 12.30 y creemos que la agarró durmiendo. Después del crimen, se cambió de ropa y se fue para lo de sus padres, en Ramos Mejía”.
En ese domicilio, un hermano de Perrone se quebró. “Le dijo a la Policía que lo había visto llegar en la madrugada del homicidio y entregó la bolsa con ropa ensangrentada. A la vuelta de la casa, dieron con la remisería y el Duna beige, en el que lo había visto un vecino y amigo de Mónica. Y su conductor aportó detalles: sumó que Perrone entró a la vivienda de Mónica de blanco y salió vestido de negro y con una bolsa”, precisa Musso.
El caso es investigado por la fiscal Carla Musitani, de la UFI 2 de Esteban Echeverría.