Son cinco los agentes que participaron del operativo policial en el que asesinaron a Valentino Blas Correas (17) que están imputados por la justicia cordobesa. Ahora, una pericia clave determinó quién lo mató y apuntó directamente a una de las armas, la de Lucas Gómez (35), acusado de "homicidio calificado, agravado por el uso de armas" y "tentativa de homicidio".
Gómez y Javier Alarcón (31), acusados del mismo delito, dispararon contra el Fiat Argo en el que viajaban cinco adolescentes la madrugada del jueves 6 de agosto. Una de esas balas fue la que mató a Correas por la espalda.
El abogado de Gómez, Damián Morales, calificó como "muy delicada" la situación de su defendido con el resultado de las nuevas pericias. Morales advirtió que tiene una "estrategia defensiva" que se dará a conocer oportunamente".
Esa pericia cotejó la bala que extrajeron del cuerpo de Blas con las armas que secuestraron a los agentes detenidos. Según trascendió, las imágenes de las cámaras de seguridad mostraban a Gómez disparando contra el vehículo en línea recta y a Alarcón con dirección a las ruedas.
Ahora los investigadores están abocados la participación de dos policías de la división Motos que también formaron parte del operativo. Juan, el amigo de Blas Correas y el conductor del Fiat Argo, fue golpeado por los agentes que lo detuvieron, una vez concretado el ataque. Por esas lesiones acusarían a estos dos agentes.
La semana pasada se había dado a conocer que Gómez tiene un juicio pendiente en una causa por encubrimiento. Lo acusaron de participar de una red policial que buscó proteger al violador serial de La Calera, Leandro Raúl Castañares, condenado en 2018 por reconocer de seis abusos sexuales.
Ese juicio no se llevó adelante pero Gómez estaba señalado como parte del encubrimiento policial pero el tribunal de conducta le permitió continuar en funciones y con portación de arma.
ABANDONO DE PERSONA
En la causa además hay tres empleados administrativos del Sanatorio Aconcagua que fueron imputados por el delito de "abandono de persona".
Según lo establecido en la investigación y en la descripción de los hechos que se dio a conocer desde un primer momento, los amigo de Blas llegaron con el joven herido de bala a la puerta del sanatorio ubicado en la ciudad de Córdoba y los administrativos del lugar le indicaron que debían llamar al 107.
El argumento utilizado por los trabajadores del centro médico se basaba en que el joven presentaba una herida de bala.
“Lo llevaron para salvarle la vida, incluso el propio director del Hospital de Urgencias manifestó que, en caso de heridos de bala, son porcentajes altos que se pueda salvar. No es lo mismo encontrar una persona que fue víctima de un accidente en la calle y no frenar”, había dicho en su momento Alejandro Pérez Moreno, abogado de la familia.
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