El martes 28 de marzo Alfredo Leonardo Aponte, conocido por sus amigos como “Leíto” salió de la escuela y cruzó la avenida Cruz para tomar Metrobus, pero antes, en Cruz y Pergamino, un motociclista lo atropelló y fue derivado a una clínica cercana. Dos días más tarde murió en el Hospital de Niños “José María Gutiérrez”.
La causa está caratulada como “homicidio culposo” por la jueza Yamila Bernan, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 8.
Según el padre del chico, “la versión es que el motoquero conducía a toda velocidad y cruzó en rojo porque venía de robar”.
Ayer, los compañeros de su hijo y los alumnos del colegio lo recordaron con carteles que exigían el esclarecimiento del caso y más seguridad en el barrio. Además, dejaron velas blancas sobre el lugar donde cayó. El sacerdote de la parroquia los bendijo a todos, al tiempo que le dio el pésame a la familia.
Por el caso fue detenido el conductor de la Honda Wave, un adolescente de 18 años, que también sufrió heridas. Tendría antecedentes delictivos. La moto estaba a nombre de un familiar.
Ayer la protesta de los familiares y vecinos se realizó en la misma esquina. Los compañeros exigieron, entre tantas cosas, “policías” en la puerta del colegio. “Desde que comenzaron las clases asaltaron a siete alumnos”, cuenta un preceptor, que fue maestro de Alfredo en 5° grado.
“Los robos suelen ser con armas”, apuntó una profesora, que recuerda el esfuerzo que le ponía Alfredo para levantar sus notas. Por eso, cuando le tocaba entrar más tarde, iba temprano igual. Para estudiar por su cuenta y para acompañar a su hermana melliza.