El hecho ocurrió pasó en Junín al 1400. El ladrón llegó en bicicleta, trepó, se metió en una casa y apenas unos segundos después se lo ve saltar desde el tapial con otra bicicleta. Y después la faltaba, intenta escaparse con las dos bicicletas. La que ya tenía, y la que terminaba de robarse. Pero un vecino frustró su lanzado plan. Alicia, la dueña de casa, estuvo hablando con nosotros y en primera persona nos contó cómo fue todo.
Este es otro robo que sorprende. Por la destreza y la audacia del delincuente, pero fundamentalmente por su impunidad. Por animarse todo, a cualquier hora.
Alicia se quedó con su bicicleta, pero hay algo que perdió y que le va a costar mucho recuperar: la tranquilidad. Se siente vulnerable: ni siquiera en su propia casa puede decir que está segura.