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#VivasNosQueremos: una plaza repleta de historias dolorosas
Bajo una lluvia helada que no paraba cientos de mujeres, muchas acompañadas por hombres, se congregaron en el Obelisco para caminar hasta la Plaza de Mayo. La consigna era clara: #VivasNosQueremos.
Una imagen comenzó a multiplicarse por todo el lugar, una imagen que luego se transformó en palabra. Mujeres vestidas de negro que se abrazaban, algunas con la dureza clavada en el rostro, otras llorando, algunas cantando, muchas con sus hijos, otras con sus parejas. Vinieron de todas partes, del conurbano bonaerense, del interior del país, de los barrios más pobres, de los barrios más adinerados.

De boca en boca se llevó el reclamo pero también la libertad del relato. Una a una, por grupos, entre conocidos, entre desconocidos intentaban reconstruir sus propias historias. Desde el piropo subido de tono cuando paseaba con su hija hasta la vecina aparecida muerta y violada en un descampado.
Una a una las historias representan la violencia de género en nuestro país. Violencia que sigue cobrándose víctimas mujeres. Mujeres que ya no están, otras que quedan con secuelas irreparables, mujeres que ya no aparecen. La angustia las atraviesa, así como a sus padres, a sus amigos, a sus hermanos.
Mujeres buscan a la prensa para pedir ayuda, se sienten desamparadas. Se las escucha, se las mira, se las abraza.
Algo pasó en ésta Plaza hoy. En este miércoles negro. Un reclamo que se suma a otros pasados pero que que toma una forma más clara y concreta de hartazgo.
Fueron miles, unidas, en calma, llenas de ganas de justicia y de que ésto no vuelva a pasar.
Ahora es tiempo de que todas esas historias encuentren una respuesta. #VivasNosQueremos