Con los avances tecnológicos y el lugar cada vez más importante que perros y gatos ocupan dentro de las familias, surgió fenómeno que no para de crecer: la venta de cámaras de seguridad para monitorear a las mascotas a distancia.
Y según dicen las razones principales son dos: por seguridad y porque es una manera de poder verlas, aunque sea a través de una cámara, y extrañarlas un poco menos.
Es lo que le pasa a Paola. Incorporó a su casa una cámara infra roja y con un giro de 360 grados para poder seguir cada movimiento de su perrita Nina.
“Con una aplicación la puedo ver desde el celular -cuenta-. Capaz que estoy en el trabajo, quiero ver cómo está y me conecto. Me quedó tranquila al saber que está bien y además me sirve para sentirla cerca”, agrega.
Mariel busca lo mismo, pero su trabajo es bastante más arduo. Tiene cuatro gatos y dos perros. Colocó una cámara fija, pero que toma todo el living de su casa.
No sólo la usa para verlos cuando se va al trabajo o está haciendo un trámite en la calle. También cuando se va de vacaciones.
“Capaz estoy en la playa y es una manera de extrañarlos menos. Porque los veo y hasta les hablo por el parlante”, dice.
Las historias de Paola y de Mariel se multiplican por miles. Y José, dueño del local Lasercom, en Villa Ballester, puede dar fe de eso: en el último tiempo la venta de cámaras de seguridad para mascotas le aumentaron un 30 por ciento.