Política
Causa Los Sauces: las tres opciones que tiene el juez Bonadio
El juez federal Claudio Bonadio está llegando al punto de atención pública máxima en la causa “Los Sauces”, porque indagó a Máximo y Florencia Kirchner y se apresta a hacerlo con su madre Cristina Fernández. El paso siguiente desde la razón técnica es la resolución sobre el procesamiento, la falta de mérito o el sobreseimiento de la familia Kirchner.
La pregunta que se impone es qué hará Bonadio. Desde nuestro punto de vista el juez está en medio de tres variables: la del expediente, la de la historia y la del poder de turno. Cuál variable tome el juez o cómo las combine, determinará el resultado del proceso judicial que está al tope de la agenda pública.
El expediente es el fruto del trabajo del juez. Allí están las pruebas que juntó durante la investigación. Siguiendo ese camino, es muy probable que Bonadio procese a la ex presidenta y a sus hijos. Pero después viene la historia. Hay una regla de hecho en la Argentina que dice que los presidentes no llegan a juicio oral y si lo hacen su condena no se cumple. Carlos Menem pasó unos días en una quinta en Don Torcuato. Muchos años después fue condenado, pero no fue a prisión. Fernando De la Rúa enfrentó la represión del 19 y 20 de diciembre, el megacanje y los sobornos del senado. Salió ileso. Cuando enfrente a Bonadio, Cristina Fernández llegará con dos procesamientos a cuestas ¿saldrá de la historia que indica que la justicia argentina acaricia a los poderosos y aplasta a los débiles?, ¿o todo será parte de un proceso judicial que sólo somete a imputados y luego se diluye en el tiempo?. Finalmente la variable del poder de turno es una espada de Damocles poderosa. La evidencia histórica indica que a la dirigencia política argentina no le conviene que los altos funcionarios del gobierno que se fue vayan presos, porque eso sienta un precedente: que el sistema judicial haga lo mismo con ellos cuando dejen sus cargos. Sería el caso del juez “olfa”, siempre dispuesto a acatar los deseos del poder.
¿Saldrá de la historia que indica que la justicia argentina acaricia a los poderosos y aplasta a los débiles?, ¿o todo será parte de un proceso judicial que sólo somete a imputados y luego se diluye en el tiempo?
Entonces: ¿qué hará Bonadio?. Juguemos con la imaginación. Pensemos en el juez que se representaron nuestros padres fundadores en 1853. Ese juez seguiría el camino del expediente y haría lo que le indiquen las pruebas. Pero sabemos que las instituciones argentinas son porosas a intereses diversos. Por eso algunos jueces buscan ser “simpáticos” con el poder para conservar sus cargos. El juez “simpático” ponderaría las variables de modo tal que preservarse a través de la “simpatía”. El juez “olfa” no piensa por sí mismo, es pensado por el poder de turno. Acataría una directiva concreta. No podemos aventurar un resultado. En el foro hay vaticinios de todo tipo. Pero el juez Bonadio tiene su historia.
Por Catalina de Elía y el fiscal Federico Delgado.