El animal parecía enfurecido por la presencia del vehículo y el golpe es fortísimo, pero la camioneta resiste con sus ocupantes adentro, seguramnte aterrorizados.
Ataques de este tipo no son habituales pero suelen ocurrir, por eso los organizadores de estos safaris fotográficos tienen que extremar las medidas de seguridad. Los vehículos son fuertes, muy bien cerrados y nadie puede bajarse de ellos salvo en las zonas especialmente autorizadas.