El caso de Abigail se hizo viral a mediados de noviembre, cuando la niña volvía de un control oncológico en Tucumán y se dirigía a su casa en Las Termas de Río Hondo (Santiago del Estero). Los paró un retén policial en Yutu Yacu, en el límite entre Tucumán y Santiago y no los dejaron pasar porque no tenían la autorización. Poco importó la enorme herida en una de las piernas de la nena.
Desesperado, su padre Diego la alzó, se bajó del auto en que se trasladaban y se lanzó a caminar por la ruta nacional número 9. Cruzó el límite provincial con su hija en brazos.
Querían llegar a su casa en el barrio San Martín de Las Termas. El video se hizo viral rápidamente, mostrando el abuso policial en ésa y otras provincias. Hubo repudio masivo.
Desde la vereda de su casa en el barrio San Martín de Las Termas, Abigail recibió el Año Nuevo junto a su familia y vecinos. "El milagro se está haciendo en la vida de Abigail. Agradezco a Dios y a toda la gente que está pidiendo por mi hija; es un milagro lo que está pasando y ojalá mi hija se siga recuperando", dijo anoche Diego Jiménez a Clarin.com.
"Estamos felices; pasamos en familia, la estamos cuidando mucho", dijo Rosa Jiménez, la tía que pasó allí el Año Nuevo. "Somos una familia numerosa, pero igual compartimos junto a los vecinos, que tanto nos han ayudado en estos tiempos", agregó.
Luego del incidente policial, el gobierno santiagueño accedió al pedido de los padres y trasladó a la niña en avión sanitario, con todos los gastos pagos, a una consulta en el Hospital Austral, ubicado en la localidad bonaerense de Pilar. Fue a fines de noviembre y allí le ratificaron el diagnóstico que le dieron en Tucumán, además de aplicarle un tratamiento paliativo.
La niña actualmente está atendida en su domicilio por médicos y enfermeros del sistema de salud santiagueño. Para la familia, "ya es un milagro".
Este jueves por la noche, las copas se alzaron para brindar por la llegada de un año nuevo y despedir "un año muy feo para nosotros". Abigail, junto a su familia y vecinos, brindó para volver a hacer una vida normal y "poder nadar otra vez", como lo hacía antes, en la pileta de la plaza Martín Miguel de Güemes, en Las Termas.

"Es único y mágico lo de la gente, que está pidiendo con devoción por la salud de Abigail", dice Diego, su papá y ruega, una vez más, que "sigan con las cadenas de oración".