Los paseadores de perros de la Ciudad de Buenos Aires volvieron a trabajar este miércoles, en el marco de la nueva cuarentena flexible en el AMBA.
Los más de 3 meses sin poder realizar la actividad afectaron muy fuerte la situación económica de los paseadores y les generaron muchos problemas a los dueños y a las mascotas.
"Mucha gente trabaja durante la cuarentena por ser trabajadores esenciales y los tuvo que dejar en su casa, con todos los problemas que eso lleva para el hogar y para el perro, así que ahora les vino bárbaro que podamos volver", explicó una paseadora consultada por Télam.
Las mascotas también sufrieron el aislamiento y llegaron a desarrollar conductas nerviosas asociadas con la ansiedad y la falta de ejercicio.
Para poder realizar los recorridos habituales, los paseadores deben cumplir con un protocolo sanitario específico, que consiste en que las personas salgan con barbijo, que los animales se encuentren limpios antes del paseo, y que los dueños realicen la limpieza necesaria después del regreso.
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