En el inicio de la pandemia, hubo muchos casos de Covid-19 en los geriátricos rosarinos. Las estadísticas hasta septiembre marcaban que los pacientes geriátricos constituían la mitad de las muertes vinculadas al coronavirus. En ese marco, no sorprende que se haya demorado la implementación de un protocolo para reabrir estos espacios y que recién a principios de noviembre se hayan habilitado las visitas a estas instituciones, suspendidas en marzo.
El primer espacio en hacerlo fue el Geriátrico Provincial de Rosario. Si bien las mujeres alojadas habían podido ver a sus afectos a través de un vidrio durante el día de la madre, único día que se hizo la excepción, los varones no habían aún podido ver a sus allegados.
Allí se concretó el encuentro de un paciente y su mujer entre lágrimas de emoción.
En Rosario existen 183 residencias para adultos mayores, donde viven unas 4 mil personas. De acuerdo al último informe del municipio sobre la situación del Covid-19, hasta el 18 de noviembre, se registraron casos sospechosos en 47 instituciones, lo que obligó a aislar a 562 internos y trabajadores de las residencias. La semana pasada, la Asociación de Prestadores de Geriatría de la provincia empezó a estudiar el protocolo elaborado por la provincia para la habilitación de un sector destinado a realizar visitas, en aquellas instituciones que no hayan tenido casos de coronavirus en los últimos quince días.
El protocolo para visitas a geriátricos
El protocolo de la provincia de Santa Fe que permite visitas para las personas mayores alojadas en residencias de larga estadía estipula que las instituciones deben contar con un espacio físico exclusivo para realizar estos encuentros que debe estar habilitado por las autoridades de Desarrollo Social o Salud de la provincia.
Antes de ingresar, los referentes afectivos de los internos deberán completar un cuestionario referido a la presencia de síntomas relacionados con covid-19. Si todas las respuestas fueron negativas se procederá a controlar la temperatura.
Para ingresar al establecimiento, se deberá utilizar el acceso de los trabajadores de la residencia para evitar el contacto con residentes, siempre que sea factible. Se deberá disponer al ingreso de un trapo embebido en solución con lavandina y de un área acondicionada para que el familiar o referente afectivo pueda dejar sus pertenecías, colocarse barbijo y/o máscara facial, acompañado con el uso de alcohol en gel en las manos.
Las uñas deben llevarse cortas y limpias, se recomienda no utilizar anillos, pulseras o reloj pulsera. Todo el material con el que se tenga contacto deberá ser desinfectado finalizada la actividad.
Cada institución deberá disponer de un espacio adecuado para asegurar la distancia mínima de 2 metros entre las personas. Deberá estar ubicado en un sector de la residencia alejado del lugar donde circulan o se encuentren el resto de los residentes.
A las visitas podrá entrar un familiar por vez y no podrán extenderse más de 30 minutos por residente. Los turnos para cada encuentro deberán contemplar un intervalo de 30 minutos para permitir la higiene del lugar entre visita y visita.
La cantidad y frecuencia de las visitas debe comprender a la totalidad de los residentes, debiendo garantizarse como mínimo una por semana para todas las personas mayores alojadas, pudiendo repetirse en caso de contar con disponibilidad horaria.
Fuente: La Capital de Rosario