En Rosario asisten con alimentos a maestras jardineras y trabajadores de la cultura

Se trata de dos rubros que nunca pudieron volver a trabajar desde el 20 de marzo y su situación económica es desesperante.

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Actualidad: En Rosario asisten con alimentos a maestras jardineras y trabajadores de la cultura

El municipio tuvo que salir a asistir alimentariamente a dos sectores que no pudieron volver a trabajar desde el 20 de marzo y que antes de la pandemia era impensado que recibieran ese tipo de ayuda: los empleados de los jardines de infantes y los trabajadores culturales, como músicos, cantantes y actores. En agosto, a los primeros les entregaron 900 cajas de alimentos y a los segundos, 2.100.

   “Se trata de dos sectores que nunca pudieron regresar a la actividad y la están pasando muy mal”, destacó el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, el funcionario que comanda el área social del municipio.

   Desde que se desató la pandemia, la asistencia alimentaria había hecho foco en los sectores más vulnerables y comenzó a extenderse a medida que el parate económico empezó a asfixiar a distintos rubros.

   Así, los módulos alimentarios comenzaron a llegar a vendedores ambulantes, taxistas y cartoneros, entre otros.

   “A medida que pudimos ir abriendo distintas actividades, muchos de esos sectores ya no necesitaron asistencia. Por ejemplo, la apertura de obras en construcción y de las ferias populares y los mercados barriales permitió poner en marcha un vasto sector de la economía que, lentamente, empezó a no demandar tanta asistencia alimentaria”, detalló el funcionario.

   Eso repercutió en que en agosto la asistencia alimentaria que destina el municipio cayera un 15 por ciento, lo que cambiará este mes. “Sin dudas estas restricciones a actividades que se tuvieron que implementar ante el difícil contexto epidemiológico tendrán su correlato en mayor demanda de asistencia social durante septiembre”, adelantó Gianelloni.

   Mientras tanto, en agosto el 40 por ciento de la asistencia fue destinada a los empleados de los jardines y los trabajadores de la cultura.

   “La realidad de estos dos sectores es muy conflictiva, porque están sin ingresos desde hace meses. En el caso de los jardines visitamos a muchos de ellos y cerramos un acuerdo con la asociación que los nuclea para entregarles bolsones de alimentos”, precisó el funcionario.

   Las maestras jardineras, en tanto, hacen malabares para sobrevivir: muchas ya comenzaron a cocinar y vender empanadas y pizzas por las redes sociales y otras organizan rifas entre las familias de sus alumnos para seguir adelante.

En ascenso

Antes de la pandemia, la asistencia que realizaba el municipio en los barrios se materializaba en la entrega de unas 2 mil cajas de alimentos de primera necesidad por mes. Hoy, esa cantidad trepó a más de 5 mil y los cálculos oficiales prevén una suba durante este mes.

   “Durante todo este tiempo fue clave el trabajo de los centros de convivencia barrial (CCB), que nunca cerraron y nos permitieron organizar desde allí la asistencia alimentaria”, explicó Gianelloni.

   Según destacó, la asistencia alimentaria oficial en Rosario se canaliza a través de tres patas: la campaña Contagiemos Solidaridad, donde el municipio aporta 7 millones de pesos mensuales y se realiza en conjunto con la provincia, el Banco de Alimentos Rosario, la UNR, la Bolsa de Comercio y otras instituciones; la entrega directamente en 521 comedores y merenderos (con un presupuesto también de unos 7 millones de pesos mensuales) y la asistencia a sectores puntuales (como los jardines), para lo que se destina unos 3 millones de pesos por mes.

Cada módulo alimentario que están recibiendo los artistas y las maestras jardineras tiene insumos de la canasta básica como arroz, fideos, aceite, yerba y harina.

   “Sin dudas, se trata de asistir a sectores medios que nunca habían necesitado que el Estado les diera una mano, pero esta pandemia modificó duramente las realidades económicas de muchas actividades y es necesario estar junto a ellos”, precisó Gianelloni.

   Así, en el caso de los trabajadores de la cultura, cada viernes hacen una larga hilera y les entregan unas 500 cajas alimentarias en el Galpón de la Juventud. Los jardines, en tanto, acordaron una entrega mensual de 900 módulos alimentarios.

   Mientras tanto, todos esperan que la pandemia los deje volver a trabajar algún día.

Fuente: Diario La Capital de Rosario