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"Hiperpadres": el riesgoso deseo de criar hijos perfectos
Son padres que organizan la agenda de sus hijos, se convierten en sus choferes, se preocupan de que reciban una formación integral. Incluso, les hacen la tarea o les pintan a escondidas esa lámina de ciencia que tienen que entregar para que quede perfecta.
Se trata, advierten los especialistas, de un nuevo modo de sobreprotección, que aparece como consecuencia de una "profesionalización de la paternidad".
Gestionan la vida familiar como si fuera la organización de una empresa. Están presentes en cada detalle. Exigen de sus hijos lo mismo que la sociedad espera de ellos como padres: perfección.
"El problema es que actúan de padres pero no ejercen la función parental, que es la base de la integración del yo de sus hijos", detalla Eva Rotenberg, directora de la Escuela para Padres y autora del libro "Parentalidades: interdependencias transformadoras entre padres e hijos".
"Ser padres es otra cosa. Es establecer con el hijo un vínculo profundo, es asumir ser esa persona que le va a enseñar el mundo y que lo va a conducir a descubrir quién es. No por llenarlo de actividades el chico va a aprender. Al contrario, un niño que no tiene desarrollada su subjetividad seguramente tendrá problemas para aprender cosas nuevas", advierte Rotenberg.
Hay una regla de oro para evitar caer en la sobreprotección: no hacer por los hijos nada que ellos puedan hacer por sí mismos.
En el hecho de empujar a los hijos a ser los mejores hijos de los mejores padres -lo que sea que eso signifique-, con las mejores intenciones, quedan algunas cosas en el camino.
"Los cambios culturales respecto de los roles y las tareas en la sociedad y en el hogar impulsaron también una nueva imagen de padre y madre", advierte Carina Lupica, directora del Observatorio de la Maternidad. "Está vigente la idea de maternidad intensiva, que pretende subrayar la exigencia de ser buena madre, entendiendo por tal el ejercicio material de la maternidad personalizada y profesionalizada", apunta.
Ser profesionales dentro y fuera de la casa. Coordinar todo con una precisión suiza. Es decir, esto implica múltiples objetivos y tareas que deben atenderse simultáneamente.
"Si pretendemos profesionalizar la vida familiar, apuntamos a un rendimiento, a una carrera de metas y logros, en lugar de buscar la felicidad", explica la orientadora familiar Adriana Ceballos y da más detalles en el video de Baires Directo.
Fuente: La Nación