Luego de una noche de vigilia en la emblemática Plaza de Mayo, miles de personas iniciaron a las 6 de la mañana en un lento paso frente al féretro cubierto con la bandera de Argentina y la casaca del '10' de la selección y de su querido Boca Juniors, en la Casa Rosada.
En la interminable fila que serpenteaba la histórica plaza el clima fue parecido a la previa de un clásico, con cánticos de hinchada, banderas y aplausos espontáneos.
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