Tras la toma de las sedes de los Tres Poderes, Lula da Silva decidió la intervención federal de Brasilia. La Corte suspendió al gobernador y el gobierno pidió la detención del secretario de Seguridad, que fue ministro de Bolsonaro y estaba en Miami al momento del hecho.
Bolsonaro niega las acusaciones. Grupos extremistas acamparon frente a los cuarteles del ejército para exigir un Golpe de Estado a las Fuerzas Armadas. En las últimas horas fueron desalojados. Hay 1.200 detenidos.
Mientras la comunidad internacional repudia este ataque contra la democracia, ¿cómo gestionará Lula esta crisis en su país?