Bad Bunny convirtió el show de medio tiempo en un manifiesto latino. No fue solo un espectáculo musical: fue una declaración política y cultural.
“Lo único más poderoso que el odio es el amor”, fue el espíritu que atravesó la esperada performance.
En un contexto marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y el rol del ICE, el Conejo eligió protestar desde la representación.
Aferrado a la fiesta y a la buena onda, Badbo dejó un mensaje fue claro: la identidad latina existe, resiste y ocupa lugar.
Sin buscar el impacto desde los hits ni la confrontación directa, Benito apostó por una protesta simbólica, masiva y accesible.
Un show que recordó que América no es solo Estados Unidos, y que la cultura también puede ser una forma de resistencia.