Tal como publican los colegas del diario Los Andes, las sustancias se vendían a unos metros del edificio de una ONG dedicada a tratar a personas con adicciones.
Varios clientes debieron ser internados ya que presentaron distintos síntomas luego de consumir los estupefacientes que se vendían en el lugar.
El local se encontraba a unos 300 metros de una organización no gubernamental sin fines de lucro dedicada a, entre otras cosas, la rehabilitación por drogadicción, lo cual es agravante para la acusada, según se destaca en la "Ley de Drogas".
Tras averiguaciones con los vecinos de la zona, varios consumidores de las sustancias fueron internados con diferentes dolencias, a causa del elemento de corte utilizado para las dosis de cocaína.