Un día de 2019 Facundo Pomponio agasajó a sus amigos con pizza casera. Compró 2 kilos de harina y 2 kilos de tomates y preparó 15 pizzas para 15 amigos, que resultaron un éxito. Entonces decidió probar suerte un poco más profesionalmente. Para eso se fue a Italia y se capacitó.
Abrió una cuenta de Instagram con el nombre Michele, en homenaje a su padre Miguel, su mejor manera de recordarlo, y además de tener una conexión con Italia y sus antepasados.
En Ranelagh un quincho con un horno y una mesa hicieron las veces de su pizzería Michele Pizza e Amore, que abría una vez cada 15 días en forma casi precaria. Pero la gente empezó a llegar. Y su público demandaba cada vez más espacio.
Hasta que una semana antes de iniciar la pandemia sus clientes llegaron a ser 100 en un solo día. En la cuarentena se multiplicaron.
Michele Pizza e Amore se convirtió así en tendencia no sólo en Ranelagh sino en toda la zona.
La Associazione Verace Pizza Napoletana (AVPN) la certificó como pizzería napolitana y Facu fue, además, el primer pizzaiolo argentino certificado por esa prestigiosa asociación internacional.
Facu viajó varias veces a Italia. De cada viaje trajo a su local novedades culinarias con las que hizo seguir creciendo su emprendimiento.
En Quilmes encontró un estacionamiento al que le vio potencial no para guardar autos, sino como un nuevo local, Michele Parcheggio, una pizzería con un toque más glam, sumando una carta más variada y una barra de tragos que completan la experiencia.
La maratón de Michele
Como deportista, Facu corrió en marzo del año pasado desde su local de Ranelagh hasta Mar del Plata. Recorrió 420 kilómetros, o sea, 10 maratones (42,195 kilómetros) en tan solo cinco días.
“Fue una maratón épica y a la vez solidaria”, explicó. Todo lo recaudado fue donado a una organización local que ayuda a la gente en situación de calle.