La Fiscalía actuante determinó que se procediera a secuestrar la mercadería existente, abrir los locales mediante fuerza pública en el caso que estuvieran cerrados y desarmar la totalidad de los puestos emplazados.
En total se allanaron once puestos, de los cuales cuatro eran parrillas, tres kioscos, un depósito, una verdulería, un local de compostura de calzado y otro que se encontraba vacío.
Personal de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) decomisó alimentos encontrados en las parrillas en mal estado de conservación, no aptos para el consumo, como así también se constató la presencia de roedores entre los alimentos, motivo por el cual esos locales fueron clausurados.