El Juzgado de Garantías N° 1 fue reconocido por la Suprema Corte bonaerense por haber cumplido con una efectividad probada durante al menos dos años iniciativas ideadas e impulsadas por el propio juez Jorge López que apuntan a agilizar el trabajo de “relevamiento, organización y destrucción de viejos expedientes”; ordenar el juzgado para “una mejora continua” y lograr “un equipo efectivo de alto desempeño”.
El Departamento Judicial de Lomas de Zamora, el de mayor litigiosidad de la provincia de Buenos Aires, reconoce por primera vez estas prácticas desde que se instrumentó el mecanismo para valorar estas iniciativas. Representa, también, las únicas experiencias de gestión judicial del fuero penal distinguidas en todo el territorio bonaerense entre 2015 y 2016.
Además de esos proyectos desarrollados por este Juzgado de Garantías lomense, hubo otras tres experiencias reconocidas a nivel provincial, que corresponden a la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Quilmes, el Tribunal de Familia Nro. 1 también de Quilmes y el Juzgado de Familia Nro. 2 de San Isidro.
El reconocimiento por “Buenas prácticas” e “Iniciativas de mejoras” se implementa en todos los fueros de Justicia de la Provincia desde 2011, como un modo de valorar y difundir experiencias que contribuyen a la mejora de la efectividad y la calidad del trabajo judicial, informa AUNO.
Las experiencias reconocidas son incorporadas a un “Banco de buenas prácticas” que la Corte sube a la web, para que sean consultadas como modelos a replicar.
El juez López, egresado de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), explicó que su juzgado tiene a cargo causas que absorbió de otros juzgados desde 1972 (cuando se inició el Departamento Judicial de Lomas de Zamora) hasta 1998 cuando se cambió el Código de Procedimientos.
"A cada juzgado (somos Juzgados de garantías constitucionales) nos dieron la tarea de resolver las causas pendientes de dos viejos juzgados, desde dictar sentencias hasta la destrucción. En muchas de esas causas el problema era que había gente con situaciones irresueltas. Por ejemplo, si alguien había sido procesado en el ‘80 y no tenía una resolución final de la causa, se encontraba con problemas para conseguir trabajo porque, por ejemplo, no tenía certificado de reincidencia. Y si había sido citado como testigo desde un juzgado y no se había presentado o no lo habían encontrado en ese momento era muy común que quedara incorporado con una averiguación de paradero. Hay gente que tenía una averiguación de paradero desde los años 90 y, si la paraban en la calle, muchas veces quedaba demorada en una comisaría, aun cuando la causa estuviera prescripta. Podía perder todo un día", detalla el Juez.
"Nos dedicamos a resolver las causas viejas, lo que benefició mucho a la gente porque se levantaron pedidos antiguos de paraderos, de capturas que estaban dando vueltas sin motivo y se mandaron las causas al ProDE (Programa de Destrucción de Expedientes). De unas 100 causas en un año pasamos a unas 3.000 resueltas en el mismo período. En Lomas, ahora somos los que más cerca estamos de liquidar los juzgados que nos tocaron. Nos quedan solo unas 200 causas viejas", añade López.