Con los años, su nombre se volvió símbolo de cambio en el fútbol argentino. En 2019, fue una de las primeras jugadoras en firmar contrato profesional con Boca Juniors, marcando un antes y un después para el deporte femenino en el país. En 2021, celebró su primer título como profesional, y lo hizo con gloria: jugando y dando la vuelta olímpica en la Bombonera, algo inédito para una mujer hasta entonces.
Pero Camila no solo abrió caminos dentro de la cancha. En 2023, se convirtió en una de las primeras futbolistas del plantel en ser mamá. Su maternidad coincidió con una etapa de conquistas colectivas: hoy las reglamentaciones amparan a las jugadoras que son madres, un reflejo de los derechos que tantas como ella ayudaron a conquistar dentro del campo de juego.
A lo largo de su carrera, defendió los colores de River, UAI Urquiza, Universidad de Concepción (Chile) y regresó a Boca para consolidarse como referente. También representó a la Selección Argentina en el Mundial de Australia–Nueva Zelanda 2023, siendo parte de una generación que elevó la bandera albiceleste en el escenario internacional.
Camila Gómez Ares no solo juega al fútbol: lo transforma. Cada vez que entra a la cancha disfruta de los sueños cumplidos . Y, sobre todo, sigue defendiendo el buen juego y la igualdad de oportunidades para que muchas más jugadoras puedan seguir sus pasos.