De adolescente, Fernando se fue interesando por la salud bucal y pensaban como volcar su espíritu creativo en esa profesión.
Pensaba que la Odontología podía ser más humana, provocar menos dolor y ser más accesible , y se formó y se esforzó mucho
para cumplir ese sueño.
El apoyo familiar y de aliados impensados le dio confianza incluso en los momentos más difíciles. Sentía una mezcla de curiosidad, disciplina y una sensibilidad especial por sus pacientes.
Con el tiempo se graduó como odontólogo en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y profundizó sus conocimientos con especializaciones en endodoncia clínica y cariología, además de la formación docente y de investigación en Argentina y Brasil.
En su recorrido, siguió bregando por hacer su profesión más respetuosa, menos invasiva y más centrada en el bienestar de las personas. Esa visión lo llevó a desarrollar un gel innovador para remover las caries sin la necesidad del torno dental tradicional, la herramienta que muchos asocian con miedo y dolor en la consulta.
Cómo le había pasado en su infancia, experimentando y soñando, llegó a sus descubrimientos: logró reducir el sufrimiento del paciente y facilitar tratamientos no invasivos.
Hoy, Fernando siente que está cumpliendo lo que tanto deseaba, es odontólogo, docente y pone todo su empeño en transformar lo que significa ir al dentista.
Todo con ese espíritu innovador, que fue estimulado desde que era chico, y que lo llevó a mejorar la práctica profesional con creatividad y empatía.