Soledad quedó embarazada a los 18 años y crió a su hija Malena casi como hermanas. Veinticinco años después, la vida les jugó una sorpresa única: ambas quedaron embarazadas simultáneamente, en un giro inesperado y mágico.
Tras nueve intentos fallidos de fertilización in vitro, Soledad dio a luz a Ciro, su tercer hijo el mismo día que Malena traía al mundo a Lua, su primera hija.
"Rompió bolsa al mismo tiempo que yo empezaba con contracciones", contó Soledad, quien se convirtió en madre y abuela con horas de diferencia.
Una red de amor y apoyo mutuo que trasciende generaciones.