Adriana trabajaba de forma autónoma, pero la pandemia hizo que no pudiera seguir trabajando. Las deudas comenzaron a acumularse y decidió anotarse en un plan social, sin embargo allí terminó contagiándose de coronavirus y todo empeoró.
Como contrapartida por el plan que recibía, debía realizar tareas de control en el parque de Lavallol donde se produjo un foco de contagio entre sus compañeros de trabajo. El cuadro de covid se le complicó y le dejó graves secuelas para las cuales debe afrontar tratamientos con medicamentos costosos que en su situación no podía costear. Así fue que comenzó a vender perfumes en la puerta del local de su casa para costearse los medicamentos.
Sabe que como ella, muchos de sus vecinos atraviesan una situación económica complicada y que no se trata de productos de primera necesidad. Espera con ansias que la situación mejore para poder volver a su trabajo anterior o al menos aumenten las ventas de los perfumes.
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