Cuando el trabajo falta o los ingresos no alcanzan, cualquier rebusque viene bien. Y con la llegada de las fiestas muchos recurren a un clásico que nunca falla: fabricar pan dulce.
Ayelén es un ejemplo. Tiene 19 años y hace meses que no consigue trabajo. Lo peor es que tiene una urgencia: pagar la matrícula de la facultad.
Por eso pensó qué podía hacer para sumar unos pesos y se puso a hacer pan dulce.
“Vi tutoriales en las redes sociales y me animé a intentar. Ya vendí algunos y cada vez me llegan más pedidos”, se alegra.
Algo parecido es de lo Jennifer. También sin trabajo y con la necesidad de pagar el colegio de su hijo y el alquiler.
“Sé que es algo que esta época todo el mundo compra, así que no lo dudé. Probé con varias recetas hasta que me salió bien y me puse a vender”, explica.
Así, al menos por las fiestas, están consiguiendo eso que con tantas ansias esperaban: un mínimo ingreso económico para vivir.