Tener una deuda ya es un problema. Pero si por tener una deuda uno queda registrado en el Veraz el problema es mucho peor. Y eso es lo que les está pasando a cada vez más personas que se ven imposibilitadas de acceder a créditos, préstamos y hasta tarjetas de crédito.
El fenómeno afecta a toda la población, pero especialmente a los jóvenes. Según datos de la consultora Analytica, cuatro de cada diez están endeudados.
A Fiama, de 20 años, los ingresos dejaron de alcanzarle hace seis meses. Por un lado, porque con su emprendimiento de sándwiches gana cada vez menos, pero sobre todo porque a su pareja le están pagando el sueldo en cuotas.
Y entonces no le quedó otra opción que empezar a tomar préstamos. Primero con la familia, pero después con bancos y billeteras virtuales.
Lo que creyó que era una solución terminó convirtiéndose en un problema mayor. No pudo devolverlos y tuvo que recurrir a otros. Así se le hizo una bola de nieve que ya no sabe cómo parar.
Hace unos días quiso comprar unas zapatillas en tres cuotas y le rechazaron el pago. Al rato descubrió por qué: tanto ella como su pareja empezaron a figurar en el Veraz como morosos.
Ahora tiene que comprar todo en efectivo. Y lo pocos ingresos que tiene van, en su mayoría, a saldar deudas.
Ni para comer casi le queda. La salva la solidaridad de la almacenera del barrio, que por ahora le está vendiendo fiado. Pero no sabe hasta cuándo.