En este informe, la gerontóloga Romina Rubin explica que el envejecimiento no empieza a una edad fija, sino que es un proceso que puede trabajarse con anticipación. “Lo que hagamos a los 50 y 60 impacta directamente en cómo vamos a vivir después”, señala, y destaca la importancia de sostener la autonomía física, mental y emocional.
Una de las experiencias que muestra esta tendencia es el gimnasio creado por Mariana, pensado especialmente para personas mayores. Allí, el ejercicio no está ligado al rendimiento ni a la estética, sino a la funcionalidad: moverse mejor, prevenir caídas, ganar fuerza y confianza para la vida diaria.
Las historias que atraviesan la nota muestran un cambio de mirada: personas que empiezan actividad física por primera vez, que revisan su alimentación, que vuelven a socializar y a proyectar.
Prepararse para la vejez ya no aparece como una idea lejana, sino como una decisión concreta.
Un informe especial sobre cómo llegar a los años grandes con más herramientas, información y calidad de vida.