En este informe, cuatro fanáticos cuentan cómo la música se convirtió en una forma de vida. Lautaro, seguidor incondicional de La Renga, recorrió rutas, ciudades y recitales para no perderse nunca una fecha. Savannah, fanática de Mariah Carey, encontró en sus canciones un refugio emocional que la acompañó en momentos clave de su historia personal.
Marlene, enamorada de Luis Miguel, transformó esa admiración en un ideal romántico que atravesó distintas etapas de su vida. Y Julio, a sus 83 años, sigue defendiendo con pasión el universo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que, dice, le enseñó a pensar, a desconfiar y a mantenerse vivo.
Cuatro historias distintas, un mismo motor: la música como identidad, compañía y motor para seguir adelante.