"El Progreso", el primer barrio cerrado surgió de la cabeza de Sergio Mosegui, alias el Bocha.
Él vivía en la villa San Pablo, en Don Torcuato, y tuvo una idea sencilla para poder comprar el terreno donde edificar.
Reunió 18 familias vecinas y entre todos juntaron el dinero suficiente para pagar la mitad de las tierras linderas a la villa. El resto lo pagaron en cuotas.
Así, 18 familias se convirtieron en dueñas del predio.
Después cada una construyó su casa y con el tiempo, el Municipio de Tigre ayudó a realizar la subdivisión para que cada parcela figure a nombre de cada familia, que obtuvo así su escritura.
Ese sistema se repitió en 15 barrios cerrados más. Hoy, son 287 familias que cumplieron el sueño de la casa propia con este método.