Las señoras de los gatos: la historia detrás de tres mujeres dedicadas

Muchos creen que están locas... pero pocos saben sobre ellas. ¿Cuántos gatos alimentan?¿Cuánta plata gastan?¿Por qué lo hacen?

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Tienen varias cosas en común. Son mujeres solas, sin hijos y jubiladas. Pero hay algo más importante que las une: su vida gira alrededor de alimentar a gatos de la calle. Para algunos son una suerte de “heroínas anónimas”. Para otros, simplemente, “las locas de los gatos”.

Elsa es una de ellas. Un gatito muerto al lado del tronco de un árbol cambió su vida. Tanto la conmovió, que decidió empezar a ayudar a las decenas de gatos que viven en un terreno baldío de su barrio de Colegiales.

Todos los días les cocina pechugas de pollo, les compra latas de atún y, por supuesto, alimento balanceado. Y en eso se gasta buena parte de su jubilación. Es que esos 21 gatos que viven abandonados son su familia. A tal punto que bautizó a cada uno de ellos y, apenas los ve, recuerda sus nombres.

“Para mí son como personas”, cuenta mientras cocina a la plancha las pechugas de pollo que un rato más tarde degustarán sus mascotas Sabe que para muchos es “la loca de los gatos”, pero no le importa.

Lo mismo le sucede a Nadia, de 72 años, quien hasta se ríe del mote que le pusieron sus propios vecinos. Ella hace muchos años que alimenta a los más de 40 gatos que viven en las inmediaciones de su edificio.

Cobra la jubilación mínima, pero a la hora de pensar en el menú de sus “hijos”, como los llama, casi no se mide en gastos. Pollo y carne nunca faltan en la dieta de sus pequeños felinos.

Hay vecinos que se quejan porque los gatos se reproducen sin ningún control, con todos los peligros que eso implica. Y también otros que ven el vaso medio lleno y las aplauden.

Mientras tanto, así viven estas mujeres que ya son parte del paisaje urbano. Esas que encontraron en los gatos la compañía que les falta y algo más decisivo: un motivo para celebrar la vida.