Esa noche, cuando Ana salió a abrir la puerta para entrar a los perros, Ariel Báez, vecino del lugar, ingresó a punta de pistola obligándola a entrar a la vivienda.
Dentro de la casa violó a ambas mujeres, intento prenderlas fuego y les pego con una pala. Emma murió en el acto, pero Ana logro sobrevivir e identificar al asesino. Lo detuvieron esa misma noche mientras dormía junto a su esposa y su bebe de pocos meses.
La investigación se hizo velozmente y en 7 meses ya se había terminado la etapa de instrucción y se había elevado a juicio. Pero ahí se quedó.
Desde hace 4 años que Ana espera que fijen la fecha para poder sentarse frente a su violador y asesino de su amiga, y testificar lo que ocurrió. Quiere ser ella quien lleve a la cárcel Baez. Mientras no haya fecha de juicio, Ana sigue sintiéndose una víctima que no puede cerrar esa herida.