La situación de la abogada argentina acusada de racismo se complica, tras la orden de la Justicia de Brasil de detenerla. Agostina Páez se encontraba en un departamento con tobillera electrónica, pero el Ministerio Público solicitó la prisión preventiva contra la joven alegando riesgo de fuga.
Según informó el medio G1, el Tribunal de Río de Janeiro admitió la denuncia y concedió la solicitud para que Páez sea detenida y trasladada a una prisión de Río de Janeiro.
Todo se remonta a un incidente sucedido el pasado 14 de enero cuando la joven de 29 años se cruzó con los empleados de un bar al que había ido a comer con sus amigos en medio de su viaje de vacaciones. La discusión llevó a los insultos y gestos racistas contra tres empleados del local ubicado en la Zona Sur de Río.
🚨 BRASIL: piden la prisión preventiva de la argentina Agostina Páez
Está retenida en Río con tobillera electrónica por presuntos gestos racistas en Ipanema y fue imputada por “injuria racial”.
🗣️ “No hay antecedentes de una condena así a un extranjero”, dijo su abogado. pic.twitter.com/HNpR2V5ThH— El Economista (@ElEconomista_) February 4, 2026
En declaraciones a la prensa de Brasil, Páez afirmó que no conocía que sus actos eran considerados un delito en el país vecino y añadió que los gestos no estaban dirigidos a los empleados sino a sus amigas. "Lo cierto es que me hicieron gestos obscenos (...) y que intentaron engañarme. Pero niego categóricamente que los gestos ofensivos estuvieran dirigidos a ellos", expresó y sumó: "Mi reacción al hacerles esos gestos a mis amigos después de ser provocada con gestos obscenos fue incorrecta, pero ni siquiera sabía que nos estaban mirando. No sabía que era un delito en Brasil".
Mi reacción al hacerles esos gestos a mis amigos después de ser provocada con gestos obscenos fue incorrecta, pero ni siquiera sabía que nos estaban mirando.
Una vez realizada la denuncia, comenzó la investigación, se le incautó el pasaporte a Agostina y se le prohibió la salida del país. Además, a pedido de la Comisaría 11ª (Rocinha), a cargo del caso, se le aplicó una tobillera electrónica para monitorear sus movimientos.
Este jueves, el 37.º Juzgado Penal ordenó su detención. La pena por el cargo de “injuria racial” va entre 2 a 5 años de prisión.