El decreto presidencial que desreguló las tarifas de las prepagas ya empezó a surtir sus efectos. Primero, aumentaron 40 por ciento en un mes. Y segundo, como lógica consecuencia, muchos afiliados empezaron a solicitar la baja de sus planes. La razón es tan sencilla como contundente: no pueden pagar.
Eso es lo que le ocurrió a Gustavo. Como afiliado al Hospital Italiano estaba abonando 41 mil pesos por mes, pero a fines de diciembre le llegó la nueva factura con un importe de casi el doble.
“Tuve que darme de baja. Me es imposible pagarlo. Es comer o pagar la prepaga. De la angustia me puse a llorar, porque en ese hospital nació mi hija y pasó buena parte de mi vida. Pero no me quedó alternativa”, cuenta.
Walter tiene una historia parecida. En su caso, después de 20 años, se dio de baja del plan que tenía en Accord Salud porque la cuota le aumentó de 39 mil a casi 55 mil pesos.
“Lo que más me duele es lo paradójico del tema, porque yo trabajo como enfermero y no puedo acceder a una cobertura de salud”, se lamenta.
Nicoletta también está angustiada. En sus 49 años de vida siempre tuvo una prepaga. Ahora, por primera vez, se vio obligada de darla de baja. “Ya no la puedo pagar. Lo venía haciendo con ayuda de algunos amigos, pero ahora no tengo manera”, asegura.
Tendrá que recurrir al sistema de salud público. El problema es que hace ya años que está colapsado. Y, como ella, seguramente se sumarán miles.