Luis tiene 82 años. Vive en las quintas de Sarandí, en Avellaneda, desde los 5 años. Su abuelo trajo la uva chinche desde Piemonte, Italia.
Trabaja en la cosecha de la uva desde los 15 años. En esa época, recuerda, se cultivaban duraznos, damascos, peras. Hasta podía bañarse en el Río de La Plata. De a poco los quinteros fueron abandonando esta zona y en la actualidad quedan unas pocas familias.
En cuanto a la producción solo se siguen cultivando uvas en los viñedos que quedaron en las cuatro hectáreas de las 600 que Luis cultivaba cuando era chico.

En el futuro la cooperativa apuesta a poder volver a explotar esta zona con nuevas producciones de frutales y algunas verduras y hortalizas.
La cooperativa está formada por extrabajadores de Techint que hace 16 años atrás debieron organizarse para encontrar la manera de mantener a sus familias. Ellos lograron, a través de la organización, tener una de las tres producciones vitivinícolas de la zona.
A futuro esperan seguir produciendo hortalizas y sueñan con volver a ver esta parte de la provincia de Buenos Aires con muchas plantaciones y con menos contaminación en el río.