Corría noviembre de 2018, era un domingo más cuando Leandro fue a la panadería a comprar facturas para su familia.
Allí escuchó que una empleada el decía a la otra que estaban robando, Leandro se dio vuelta, enfrentó al delincuente y lo retuvo hasta que llegó la policía.
Se la jugó sin saber si el otro tenía un arma de fuego o un cuchillo.
Hoy se reencuentra con Lorena, la cajera de la panadería que estaba siendo atacada por el asaltante