¿Quién no sabe que se roban autos, celulares, comercios o bicicletas, por ejemplo? Pero el mundo del delito no para de sorprender. Aunque parezca insólito, ahora también se roban volquetes. Sí, esos enormes recipientes de hierro repletos de escombros son cada vez más codiciados por bandas que después los revenden o directamente los usan para montar sus propias empresas.
Dos de las víctimas de estas organizaciones contaron a Telefe Noticias los perjuicios que les causa una modalidad delictiva que sucede en plena vía pública, a la vista de todos, incluso de la policía, y que crece día a día.
“A mí me robaron entre 10 y 15 tachos (volquetes) en lo que va del año”, cuenta Pocho, un pequeño empresario que ya no sabe qué hacer para evitarlo. “Imaginate que cada uno vale 100 mil pesos. Van con un camión, te lo levantan, después lo pintan y lo revenden a 30 mil. Nadie se da cuenta de que están cargando un volquete que no es de ellos. Ni siquiera la policía”, agrega.
Lo curioso es que se trata de organizaciones que muchas veces se dedican también a ofrecer el servicio de volquetes y arman su estructura robándole a la competencia, según comprobó una investigación de la fiscalía N°12 de Quilmes, que recientemente desbarató una organización dedicada a este delito.
Y un ejemplo de eso es la historia de Brian, quien durante años fue chofer de una empresa del rubro y, en paralelo, robaba volquetes. “Siempre era por encargo. Te pedían un tacho, lo levantabas y lo llevabas a un galpón, donde, en menos de tres horas, lo pintaban todo con las señas de otra empresa”.
Brian se retiró “porque el ambiente se puso muy pesado”, dice. Pero muchos siguen. Y lo que es peor: cada vez son más los que empiezan.