En los dos primeros fines de semana de diciembre, se hicieron públicos 5 casos de jóvenes atacados a la salida del boliche. El asesinato de Brandon en Lugano o el ataque policial a un joven en Isidro Casanova son un ejemplo de los peligros a los que se enfrentan los jóvenes que salen a divertirse.
Lautaro Padin salió de su casa en Berazategui pasada la medianoche, llevaba puestas las zapatillas que su mamá le había regalado ese mismo día. Pensaba estrenar el regalo para lucirlas en una fiesta que se organizaba en el barrio. Pero en un momento de la noche, tuvo un entredicho con otros jóvenes y la discusión comenzó a subir de tono.
Cuando salió de la fiesta, detrás de él lo perseguían los jóvenes con los que había discutido. Pese a que su contextura física era bastante más imponente que la de sus agresores, decidió evitar el conflicto y corrió en dirección a su casa en busca de refugio. No llegó, a menos de 100 metros de su domicilio un piedrazo golpeó su cabeza y lo dejó inconsciente. Una vez en el piso, un grupo de al menos, cinco atacantes lo golpeó en el piso.
Lautaro agonizó 14 días en la terapia intensiva hasta que finalmente falleció a consecuencia de las lesiones provocadas. Al momento hay dos jóvenes detenidos y un tercer atacante que se encuentra prófugo es buscado por la policía.
La historia de Yahir Ayala, asesinado en una fiesta el 30 de agosto en Villa Transradio, tiene similitudes con el asesinato de Brandon en Lugano y el ataque por parte de un policía de la Bonaerence a Tomas este finde a la salida de un boliche de Isidro Casanova.
Yahir jugaba a la pelota en un club Villa Transradio de Esteban Echeverria. Luego de un partido decidieron juntarse con sus compañeros de equipo a festejar y se sumaron algunos vecinos del barrio, que trajeron amigos. Entre los que se sumaron a la fiesta estaba Camilo Farías, un policía de Ciudad de 21 años que fue invitado por un amigo.
El amigo de Farias estaba en estado de ebriedad y comenzó a generar disturbios por lo cual ambos fueron echados de la fiesta. En ese momento, van en búsqueda del arma reglamentaria de Farías, una hora y media después vuelven a la casa donde estaba ocurriendo la fiesta y Farias comienza a disparar contra Yahir y sus amigos.
En total fueron 9 los disparos que efectuó para asesinar a Yahir y herir a dos de sus amigos. Cuando llegó la policía, Farias se identificó e intentó hacer pasar lo sucedido como un tiroteo con delincuentes.
En el primer fin de semana de diciembre, se hicieron públicos tres casos de ataques violentos en fiestas. El asesinato de Brandon en Lugano, el ataque a puñaladas a dos hermanos en Magdalena y el ataque en patota a un joven en Marcos Paz.
Pese al nivel de exposición de estos casos, al fin de semana siguiente se volvieron a reportar otros tres ataques, pero a manos de quienes deberían cuidar a los chicos. Dos ataques de patovicas en la Ciudad de Buenos Aires y los disparos que un efectivo de la bonaerense le propinó a un joven en Isidro Casanova a la salida de un reconocido boliche.