Liliana Sosa tiene 43 años, es madre de 5 hijos, en 2022 se conoció con Diego Sosa, de 47 años y juntos tomaron la decisión de convivir en diciembre de ese año. Ella se mudó con sus dos hijos menores a Ingeniero Budge, donde él vivía.
La convivencia duró quince días, el día 23 de diciembre tuvieron una fuerte discusión y el 24 ella tomó la decisión de irse con sus hijos a José C. Paz, donde vivía previamente, pero él no los dejó agarrar nada y los dejó en la calle con lo puesto. Liliana realizó la denuncia el 26 de diciembre y a partir de ese día le dieron un botón antipánico y le otorgaron una perimetral que prohibía a Diego acercarse a ella durante tres meses.
El 30 de marzo, a cuatro días de haberse cumplido los 90 días de restricción, Diego fue a la casa de Liliana, esperó a que salga y le dio 15 puñaladas cuando estaba saliendo. Los gritos hicieron que vecinos del barrio y sus hijos se acercaran a ayudarla y él escapó; desde ese día está prófugo. Ese mismo día, mientras estaba internada comenzaron a llegarle amenazas de Diego diciéndole que iba a encontrarla y lograr su objetivo.
Desde ese día, Liliana no vive en paz, se tuvo que mudar con sus hijos al interior del país, cambió su teléfono, vive con miedo. Ella vive escondida y él está suelto.